29 Nov 2022

Necesario reinventar las ciencias sociales y las humanidades

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Necesario reinventar las ciencias sociales y las humanidades

  • Proponen un enfoque fronterizo para conocer la realidad el sureste y norte de México

Tijuana, B. C., a 29 de noviembre de 2022.- Académicos de Ciudad Juárez, Campeche y Tijuana comparten la necesidad de reinventar las Ciencias Sociales y las Humanidades desde un enfoque fronterizo para conocer la realidad que enfrenta tanto el sureste como el norte del territorio mexicano.

Así quedó de manifiesto por los académicos Luis Alfonso Herrera Robes, de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Ubaldo Dzib Cam y Luis Francisco Pérez Sánchez, de la Universidad Autónoma de Campeche, José María Ramos García de El Colef, y el maestro Jesús Ruiz Barraza, Rector de la Universidad de Tijuana CUT, durante la presentación del libro «Acercando las Fronteras desde las Ciencias Sociales: Experiencias y Problemáticas en la Frontera Norte y Sureste de México».

El doctor Alfonso Reyes mencionó que tanto las Ciencias Sociales como las Humanidades atraviesan por una crisis por la pérdida de la capacidad explicativa de los fenómenos contemporáneos

“Las Ciencias Sociales están perdiendo aquella capacidad explicativa e interpretativa en materia de la realidad social y no logran hacer una lectura comprensible de las sociedades actuales, donde aquellos conceptos clásicos de la sociología y de la economía del Siglo XIX quizás ya no nos parecen suficientes para un contenido comprensivo en pleno siglo XXI de nuestras ciudades contemporáneas”, señaló el profesor-investigador de la UACJ.

En este sentido, dijo también reinventar las Ciencias Sociales como fronterizos tanto del sureste como del norte mexicano con la finalidad de conocer en primer orden los cambios y transformaciones del mundo moderno. “Aún sabiendo de esta crisis por la que atraviesan las Ciencias Sociales, creemos pertinente este tipo de lectura sobre la frontera con herramientas y estrategias metodológicas de nuestra ciencia social vigente”.

Este libro, «Acercando las Fronteras desde las Ciencias Sociales: Experiencias y Problemáticas en la frontera Norte y Sureste de México», fue coordinado por el doctor Alfonso Herrera y el maestro Jesús Ruíz Barraza; es un intento por unir las fronteras que geográficamente se encuentran separadas, pero que dentro de un área de las Ciencias Sociales y las Humanidades, entre sus diversas disciplinas, han tenido la capacidad de unirse y acercarse para pensar y reflexionar sobre sus problemáticas, e incluso, también sobre las múltiples áreas de oportunidad que comparten.

“El sureste mexicano, en específico la península de Yucatán, nos remite a aquellos que nos aparece como distante, como algo apartado y lejano del resto del territorio nacional, se piensa de manera errónea que culturalmente, desde los regionalismos instalados, somos muy diferentes, resulta que así como existen cosas que nos hacen muy locales y regionales, existen muchos elementos culturales y rasgos que nos atraviesan de norte a sur como mexicanos”, expuso el doctor Luis Alfonso Herrera al explicar que esta ha sido su experiencia luego de vivir un año en San Francisco de Campeche cuando realizó una estadía doctoral en la Universidad Autónoma de Campeche.

El quehacer de las Ciencias Sociales y de las Humanidades, en el sentido de buscar aquellas similitudes que, sin olvidar las diferencias y lo diverso como la migración, la política, las creencias y las tradiciones, “nos han permeado en la cultura nacional, más allá de esas extraordinarias diferencias que nos dan identidad como norteños o fronterizos, nos configuran como mexicanos a los largo y ancho del país”, reiteró el académico de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

El libro incluye la participación de académicos y de activistas de la sociedad civil organizada como los textos de Alejandro Sapién y Carlos Murillo. Ambos aportan su experiencia de trabajo con jóvenes del suroriente de Ciudad Juárez con los que aplican modelo psicosocial de reinserción social llamado «Yo soy rediseño social» desde la asociación civil La Tenda de Cristo.

A ellos, se suman los profesores de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Citlali Murillo y Carlos Murillo Martínez, quienes recogen una larga lista de modelos de prevención vinculados a las juventudes y la redención de esos jóvenes en conflicto con la ley. Otro texto de Alida Bueno Zepeda, profesora-investigadora de la UACJ, trata sobre la educación superior transfronteriza entre México y los EU, en el que habla sobre el hecho de estar frente al riesgo y la violencia en el norte mexicano y otras ciudades no fronterizas, que da cuenta de la violencia crónica que se vive desde hace una década.

Un capítulo más aborda la calidad de vida urbana en zonas marginadas de ciudades situadas en entidades de la frontera norte y sur. Es el tema con el que abre el libro el maestro Francisco Reyes y los doctores Félix Acosta y Gerardo Manuel Ordoñez, del Colegio de la Frontera Norte.

Con relación a la participación de académicos del sureste mexicano, los doctores Ubaldo Dzib Can y Luis Francisco Pérez Sánchez, también estuvieron presentes en la Vida Universitaria con estudiantes de las Licenciaturas en Administración, Ciencias Forenses, Comercio Exterior y Legislación Aduanera, Derecho, Diseño Gráfico, Ingenierías y Psicología del Campus Altamira, y conectados vía transmisión en vivo por Facebook, se contó con la asistencia de docentes y estudiantes de los Campus Oriente de Tijuana, Campus Ensenada y Campus San Quintín.

Ubaldo Dzib Can

Originario de Campeche, el doctor Ubaldo Dzib, académico de la Universidad Autónoma de Campeche (UAC), mencionó estar contento de visitar Tijuana, el extremo norte del occidente de México. “Una posición radicalmente distinta y opuesta al sur, de dónde yo vengo”, sostuvo al precisar que este ejercicio académico es una forma de acercar fronteras “porque estamos haciendo esfuerzos con colegas de Ciudad Juárez y de Tijuana, para impulsar este proyecto en conjunto, como este libro y el intercambio de experiencias de distintos extremos geográficos”.

El académico de la UAC expuso cómo está constituida la frontera de Campeche, que es muy diferente a la de Ciudad Juárez y aunque la República mexicana está conformada por una diversidad de culturas, grupos y entidades, todas ellas comparten y se diferencias en ciertos aspectos, lo que es una realidad.

Habló sobre los procesos históricos que se comparten entre las entidades y zonas fronterizas de México, incluido el territorio que se perdió al norte y sureste del país.

“Las fronteras no son naturales, no han estado ahí desde el principio, son el resultado de luchas, de interacciones, de procesos problemáticos. La historia del norte es la más conocida con la pérdida de casi la mitad del territorio, la diferencia está en que al norte ustedes han tenido un vecino muy poderoso, y nosotros (al sureste) hemos compartido frontera con Guatemala. Desde un principio la frontera sur del país llegaba hasta Panamá, pero con el Imperio de Iturbide Centroamérica se separó y nuestra frontera se convirtió en lo que actualmente abarca los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche y Quintana Roo”, explicó el académico.

También describió las causas por las que Campeche, junto al conocido triángulo de oro que comprende los estados de Chiapas, Tabasco y Quintana Roo, que no se pudo conquistar en los trescientos años de colonia española, lo que explica por qué que esta entidad o zona fronteriza no tenga población fronteriza, lo que es totalmente contrario a lo que se observa en ciudades como Juárez y Tijuana, entre otras, mientras que la frontera de Quintana Roo con Belice y Guatemala es un corredor de selva tropical que constituye la segunda zona boscosa de América, después del Amazonas en cuanto a extensión territorial.

Se han requerido de muchos proyectos para el desarrollo de la frontera sureste del país empezando por la creación de unidades productivas, fincas y haciendas que se han encargado de explotar recursos naturales como el palo de tinte, muy buscado por los europeos, la expropiación chiclera considerada uno de los principales soportes económicos de Campeche, con una producción de alrededor de dos mil toneladas que se exportaba a los Estados Unidos, además de la madera.

Posteriormente, surgen las aportaciones gubernamentales para apoyar proyectos como la construcción del ferrocarril y la formación Hill, para después en conjunto con el parlamento chiclero al decaer su producción, se fusionan las tres áreas para formar la primera modalidad de asentamiento rural en la selva tropical. En la década de los setenta, se intensifica el proceso de poblamiento en esa región a través del programa integral de colonización agraria, mediante el cual, los campesinos de las diferentes entidades del país como Zacatecas, Guanajuato y Michoacán llegan a trabajar a Mexicali en la producción de algodón.

En el municipio de Carandul, Campeche, fue la última zona de colonización en 1980 pues se trató de una migración espontanea producto de la expulsión de pobladores del estado de Chiapas, a raíz de la explosión del volcán Chichón, muchas familias abandonaron sus tierras y empezó a llegar a Carandul, mientras que otro flujo migratorio surge a raíz del movimiento zapatista, ya que el inició de la violencia hizo que mucha gente dejará el territorio chiapaneco. “Una característica de Carandul es su diversidad de población representada por más de veinticuatro grupos lingüísticos de Chiapas, Oaxaca y Guatemala, los propios mayas hablantes y una diversidad mestiza de diferentes orígenes territoriales”.

Luis Francisco Pérez Sánchez

El doctor Luis Francisco Pérez, catedrático de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Campeche, hizo hincapié en que este libro «Acercando las Fronteras desde las Ciencias Sociales: Experiencias y Problemáticas en la frontera Norte y Sureste de México», enlaza a dos entidades y a dos ciudades tan distintas entre sí geográficamente, pero comparten rasgos y problemáticas comunes como la migración, la pobreza, la marginación, la discriminación, la violencia, la inseguridad y el narcotráfico.

Coincidió con sus colegas en que Tijuana y Campeche son ciudades que se localizan en zonas fronterizas, pero la primera forma parte de la Península de Baja California, mientras que la segunda constituye la Península de Yucatán y colinda con Guatemala y Belice; en tanto, en el caso de Tijuana con el estado norteamericano de California.

La Universidad Autónoma de Campeche y la Universidad de Tijuana, que hoy nos abre sus puertas, comparten fines, valores y principios para generar y promover el conocimiento científico social, la investigación, la cultura y las artes, así como formar profesionistas con competencias positivas, humanísticas, que les permitan insertarse en el mercado laboral y contribuir al desarrollo de sus comunidades.

“La publicación electrónica de este libro ha adquirido adquiere una importancia cada vez mayor por su facilidad y accesibilidad en la red, para difundir el conocimiento científico y los resultados de investigaciones”, aseveró el doctor Luis Francisco Pérez al precisar que la frontera sur tiene una extensión de mil ciento cuarenta y nueve kilómetros lineales, de los cuales más de novecientos cincuenta corresponden a la línea divisoria que les separa de los estados de Chiapas, Tabasco y Campeche con Guatemala, además de otros poco más de doscientos con la frontera de Belice y el estado de Quintana Roo.

Hablar de la frontera sur implica abortar muchas fronteras y regiones por su gran diversidad étnica, cultural, social y lingüística, muy a pesar de las divisiones territoriales políticas y legales que le restringe, es una región de contrastes, es un territorio en movimiento de gran complejidad donde la riqueza cultural y la pobreza coexisten y se entrelazan en una paradójica conjunción.

Se trata, dijo, “de un territorio que enfrenta enormes rezagos en el ámbito económico y social, con escasa población y una enorme dispersión de población nacional. Históricamente ha sufrido el abandono, el olvido y el desprecio del gobierno de México y de Guatemala”, precisó el académico de la UAC al señalar que, en la década de los ochenta, la frontera sur experimentó un fenómeno migratorio de nacionalidad guatemalteca hacía territorio mexicano en busca de protección y seguridad a causa de la guerra civil, la persecución y violencia, al despojo de tierra, al ambiente de inseguridad y de pobreza que sufrían miles de indígenas guatemaltecos.

Recordó que en un principio el gobierno de México se rehusó a prestar ayuda, proteger y reconocer los derechos de los migrantes, pero la magnitud de la crisis obligó la mediación del alto comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados, quien solicitó la intervención del gobierno mexicano, para atender la problemática creando la Comisión de Ayuda para Refugiados para proporcionar apoyo a los migrantes. Con esta medida, el gobierno de México otorga el estatus de refugiados y los dota de tierras, vivienda y servicios básicos, generando cambios en los asentamientos humanos y una diversidad cultural en estados como Chiapas, Tabasco, Campeche y Quintana Roo, entidades en las que se distribuyeron los guatemaltecos que hoy en día conviven con los pobladores originarios.

Este fenómeno migratorio además impulsó la movilidad del flujo comercial y laboral en la frontera sur, propiciado por la visita de guatemaltecos a familiares que viven del lado mexicano y como puente para viajar a la frontera norte y cruzar a los Estados Unidos.

En los últimos años, el problema migratorio que enfrentan ambas fronteras se ha visto agudizado y dimensionado debido al aumento en el número de personas y los flujos migratorios procedentes no sólo de Guatemala, sino incluso de Centroamérica, del Caribe, África, Asia y del medio oriente, que intentan por la frontera sur atravesar el territorio nacional y llegar a la frontera norte con el propósito de cruzar a territorio norteamericano.

Este aumento migratorio ha generado una problemática mayor, subrayó el doctor Luis Francisco Pérez al sostener que niños, niñas y adolescentes no acompañados que integran las caravanas masivas de migrantes, han provocado nuevas y complejas dificultades de atención por parte de los gobiernos de México, Guatemala y los Estados Unidos, que afecta sus relaciones bilaterales en materia de migración y seguridad nacional, además de problemas sociales como la trata de personas y la violación de los derechos humanos.

“En la actualidad, los problemas que generan los migrantes no sólo le corresponden atender al gobierno federal, sino también a las autoridades locales quienes se ven en la necesidad de proporcionar refugio, alimentación, atención médica y seguridad a los miles de migrantes que día con día cruzan la frontera sur en su intento por llegar a la Unión Americana, en busca de mejores condiciones de vida”, apuntó el académico al precisar que muchas de estas personas terminan quedándose en territorio mexicano en espera de una oportunidad de alcanzar el sueño americano, al no lograrlo deciden quedarse a vivir en la ciudad fronteriza del norte que los acogió, como es el caso que enfrenta Tijuana, la segunda frontera con mayor extensión territorial en México, con un flujo en la garita de San Ysidro de treinta y cuatro millones de personas que cruzan anualmente.

José María Ramos García

El profesor-investigador de El Colegio de la Frontera Norte, doctor José María Ramos García, hizo un recuento de las opiniones compartidas por sus colegas en este espacio de Vida Universitaria del CUT y coincidió en el sentido que este libro habla de dos fronteras con grandes contrastes. Tan sólo del lado norte de México, colinda con una potencia de las más importantes a nivel mundial y, sobre todo, con el estado de California.

No obstante, esta colindancia de las ciudades fronterizas mexicanas presenta también grandes desigualdades sociales que se manifiestan en algunos indicadores de pobreza en zonas como San Quintín, algunas áreas del valle de Mexicali y las periferias del municipio de Tijuana.

El doctor José María Ramos indicó que un indicador que refleja los grandes contrastes de estas fronteras tiene relación con la violencia e inseguridad. En el caso de Tijuana, por ejemplo, en 2021 se registraron cerca de mil novecientos homicidios dolosos, mientras en la ciudad de San Diego, con cerca de dos millones de personas, solamente hubo cuarenta homicidios dolosos.

El libro «Acercando las Fronteras desde las Ciencias Sociales: Experiencias y Problemáticas en la frontera Norte y Sureste de México», es trascendental porque nos acerca a la importancia de los saberes desde el punto de vista académico y dejando un claro desafío de cómo construir políticas públicas que traten de disminuir los grandes temas que se tocan en esta editorial y quedaron planteados de manera general en esta reunión con estudiantes de Licenciatura de la Universidad de Tijuana.

Para el Rector del Sistema CUT este evento ha sido de gran trascendencia para la institución “porque estando tan distantes hay una gran similitud en el desarrollo de Baja California y de Campeche”, resaltó el maestro Jesús Ruiz Barraza, al subrayar que el valle de Mexicali, hasta la época del General Lázaro Cárdenas estaba ocupado por china; las tierras de cultivo eran propiedad de la Colorado River Company que era propiedad del gobierno estadounidense, lo que dificulta que se aplicará la reforma agraria como se había hecho en el resto del país.

“De ahí que se tuviera que inducir a los campesinos a la ocupación a la brava de la tierra, en una acción heroica que les costó la vida a muchos mexicanos”, mencionó el Rector de la Universidad de Tijuana al destacar que, así como el General Cárdenas llevó a Campeche pobladores de distintos lugares del país para que colonizaron gran parte del estado, también trajo a Baja California a pobladores de todo México”.

Agradeció la visita de los doctores Ubaldo Dzib y Luis Francisco Pérez, procedentes de Campeche, lo mismo al doctor Luis Alfonso Herrera, de Ciudad Juárez, y al doctor José María Ramos, de Tijuana, por su participación en el espacio de Vida Universitaria, ejercicio académico que contó con una nutrida asistencia de estudiantes de Licenciatura del Campus Altamira.

Con apoyo en la redacción de Vanessa Berenice Reséndiz Aguiñiga, estudiante de 10mo cuatrimestre de Comunicación y Publicidad, turno empresarial.