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Fuerza muscular y nutrición, factores clave para un envejecimiento saludable

  • Especialista destaca la importancia de detectar oportunamente el riesgo de sarcopenia y fragilidad para preservar la independencia y calidad de vida de las personas adultas mayores

Tijuana, B. A., a 01 octubre de 2026.- Como parte de las actividades de la Séptima Jornada de Nutrición «Ciencia y Cuidado en Geriatría», el nutriólogo clínico y educador en diabetes, maestro Alán Chavarría Gómez, impartió la conferencia «Fuerza de presión y riesgo nutricional en el adulto mayor», donde explicó cómo la evaluación de la fuerza muscular puede convertirse en una herramienta clave para detectar de manera temprana problemas nutricionales, pérdida de masa muscular y condiciones asociadas al envejecimiento que afectan la autonomía y calidad de vida de las personas mayores.

Ante estudiantes de la Licenciatura en Nutrición de la Universidad de Tijuana CUT, el especialista señaló que la fuerza de presión o fuerza de agarre manual es un indicador sencillo, económico y confiable para evaluar la condición física y nutricional de un paciente.

Explicó que esta medición se realiza mediante un dinamómetro, instrumento que permite valorar la fuerza de la mano y el antebrazo, aportando información relevante sobre la masa muscular, la funcionalidad física e incluso el pronóstico de salud de una persona.

Durante su exposición destacó que la pérdida de fuerza muscular suele aparecer antes que la disminución de la masa muscular, condición conocida como sarcopenia. A este proceso previo se le denomina dinapenia, por lo que su identificación oportuna permite intervenir antes de que el deterioro funcional avance.

“El deterioro muscular no es una consecuencia inevitable que deba aceptarse sin actuar. La alimentación adecuada y el ejercicio de fuerza son fundamentales para conservar la funcionalidad durante el envejecimiento”, afirmó.

Alán Chavarría explicó que el organismo alcanza su máxima capacidad de desarrollo muscular entre los 20 y los 30 años. A partir de entonces comienza una disminución progresiva que puede acelerarse por factores como el sedentarismo, enfermedades inflamatorias, el sobrepeso, la obesidad y una alimentación insuficiente en proteínas.

En este sentido, destacó que la actividad física, especialmente el entrenamiento de fuerza favorece el desarrollo de las mitocondrias, estructuras celulares responsables de producir energía y mantener la salud del tejido muscular. Por el contrario, la inactividad física acelera la pérdida de masa muscular y favorece la acumulación de grasa dentro del músculo.

Asimismo, explicó que el tejido muscular desempeña funciones que van más allá del movimiento, ya que participa activamente en diversos procesos metabólicos relacionados con el sistema inmunológico, el metabolismo de la glucosa y la salud de órganos como el hígado, los riñones y el páncreas.

Otro de los temas abordados durante la conferencia fue la relación entre nutrición y envejecimiento. El especialista señaló que una de las principales causas del deterioro muscular en las personas mayores es el bajo consumo de proteínas, situación que limita la capacidad del organismo para conservar y regenerar tejido muscular.

Indicó que los adultos mayores requieren una atención especial en este aspecto, recomendándole una ingesta mínima de 1.5 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal al día para favorecer el mantenimiento de su funcionalidad.

Además, explicó que con el envejecimiento se producen cambios fisiológicos que afectan la alimentación, como la disminución del sentido del gusto para ciertos sabores asociados a los alimentos ricos en proteínas, la reducción de la salivación y el debilitamiento de los músculos involucrados en la masticación y la deglución.

Estas modificaciones pueden provocar que muchas personas mayores reduzcan progresivamente su consumo de carnes y otros alimentos proteicos, aumentando el riesgo de desnutrición, fragilidad y pérdida de independencia.

Por ello, recomendó que las estrategias nutricionales para este grupo de población contemplen preparaciones de fácil consumo, con texturas adecuadas y un aporte suficiente de proteínas distribuidas durante el día.

Durante la conferencia también explicó los principales criterios utilizados para evaluar sarcopenia, fragilidad y riesgo nutricional, destacando la importancia de realizar valoraciones integrales que incluyan indicadores antropométricos, funcionales y dietéticos.

Finalmente, subrayó que la prevención es la herramienta más efectiva para enfrentar los desafíos del envejecimiento, promoviendo hábitos saludables desde etapas tempranas de la vida.

“La meta no debe ser únicamente vivir más años, sino vivirlos con salud, autonomía y calidad de vida”, expresó ante los asistentes.

Al concluir la conferencia, la coordinadora académica de la Licenciatura en Nutrición, maestra Dalia Lizeth Villanazul Gastélum, entregó un reconocimiento y un obsequio al maestro Alán Chavarría Gómez, en agradecimiento por su participación como expositor en la 7ma. Jornada de Nutrición “Ciencia y Cuidado en Geriatría” y por compartir su experiencia y conocimientos con la comunidad estudiantil de la Universidad de Tijuana.