Mariana Santana invita a estudiantes del CUT a salir del piloto automático
- La plática motivó a la comunidad universitaria a reconocer su poder personal y tomar decisiones desde la conciencia
Tijuana, B. C., a 19 de marzo de 2026.- Con un llamado directo a dejar de vivir en piloto automático y recuperar el control consciente de la propia vida, Mariana Santana Brizuela acompañó a estudiantes de la Universidad de Tijuana CUT en una reflexión profunda sobre el cuerpo, la mente y la energía como bases del poder personal.
A través de ejercicios prácticos, dinámicas corporales y ejemplos cotidianos, la especialista motivó a los jóvenes universitarios a identificar los pensamientos que los limitan, reconocer los patrones que repiten por inercia y comprender que cada decisión, por pequeña que sea, puede transformar la manera en que habitan su día a día.
Al asistir Mariana Santana como invitada especial al espacio de Vida Universitaria dialogó con estudiantes de las Licenciaturas en Cine y Producción Audiovisual, así como de Comunicación y Publicidad, con la charla «De sobrevivir en automático a habitar tu poder personal».
Desde el inicio, Santana Brizuela generó un ambiente de confianza. Explicó que ninguna persona llega a la vida con un manual que indique cómo utilizar su cuerpo, su mente o su energía, por lo que cada elección consciente se convierte en un acto fundamental para construir una vida plena. Invitó a los estudiantes a mantener una mente abierta y participar activamente para que el aprendizaje no se quedará solo en la teoría, sino en acciones que transformen la experiencia personal.
Para introducir el tema, la invitada realizó una dinámica breve con movimiento corporal. Pidió a los jóvenes ponerse de pie, brincar unos segundos y sacudir brazos y piernas. Posteriormente, los guio en tres respiraciones profundas con los ojos cerrados, con el propósito de enviar señales de calma al sistema nervioso. Explicó que el estado emocional no solo depende de los pensamientos, sino también de la regulación corporal. Varios estudiantes señalaron sentirse más tranquilos y despejados tras el ejercicio.
A partir de esta introducción, planteó una pregunta central: “¿Estás viviendo o solo funcionando?”. Con ello invitó a los asistentes a reconocer cuántas veces cumplen tareas, entregan trabajos o atienden responsabilidades sin sentirse realmente presentes. Subrayó que muchas personas confunden estar ocupadas con estar vivas, cuando en realidad pueden estar atrapadas en un estado automático que genera agotamiento, estrés y desconexión emocional.
Explicó que el “piloto automático” se activa cuando las personas actúan de manera mecánica, siguiendo patrones repetidos que desplazan la intención y la conciencia. Recordó una frase del autor Brian Tracy: “No confundas movimiento con dirección”, destacando que tener la agenda llena no significa avanzar. Sin claridad sobre el propósito detrás de cada acción, dijo, se cae en ciclos repetitivos que dejan una sensación de estancamiento interior.
Durante su exposición, compartió ejemplos de cómo este estado puede manifestarse: vivir en alerta constante, repetir pensamientos negativos, ignorar emociones o perder la capacidad de disfrutar actividades cotidianas. En contraste, señaló que vivir con conciencia implica elegir con intención, habitar el presente y comprender el por qué de cada paso que se da. Esto, explicó, brinda sentido tanto a los logros como a los desafíos.
Uno de los ejes centrales de la charla fue la relación entre el cuerpo, la mente y la energía. Comentó que el cuerpo siempre percibe antes de que la mente procese la información, y que muchas emociones quedan almacenadas desde la infancia, influyendo en las reacciones actuales. Afirmó que, al igual que un programa informático, la mente puede reprogramarse, permitiendo modificar patrones que ya no son útiles para el desarrollo personal.
Para ejemplificar cómo funciona la atención selectiva, relató el caso común de ver repetidamente un modelo de auto después de desear comprarlo. Esto, dijo, demuestra que la mente filtra la realidad según aquello en lo que se enfoca. Por ello, cuando se centra en carencias, la vida se percibe limitada; cuando se enfoca en recursos, aparecen posibilidades; y cuando se busca soluciones, surgen caminos claros para avanzar.
En una segunda dinámica, Santana Brizuela pidió a los jóvenes extender un brazo hacia atrás y observar hasta dónde llegaba. Luego, con los ojos cerrados, repitiendo mentalmente frases relacionadas con flexibilidad y capacidad. Al repetir el movimiento, la mayoría comprobó que su brazo avanzaba más. Explicó que este ejercicio es una demostración sencilla de neuroplasticidad, la capacidad del cerebro de adaptarse y crear nuevas conexiones mediante instrucciones internas, tal como lo hacen atletas de alto rendimiento y astronautas durante entrenamientos especializados.
La invitada enfatizó que, así como el cuerpo responde a afirmaciones positivas, también se condiciona con pensamientos limitantes. Frases como “no puedo”, “no soy suficiente” o “no lo voy a lograr” pueden convertirse en creencias arraigadas que moldean la conducta y generan inseguridad. Subrayó que, en ocasiones, no es la vida la que sabotea a las personas, sino el propio diálogo interno. Por ello, invitó a sustituir estas afirmaciones por expresiones como “sí puedo”, “soy capaz” y “lo lograré, aunque tenga miedo”.
En un ejercicio adicional, los estudiantes escribieron el pensamiento que más se repite en su mente cuando están bajo presión. Después de compartirlos con sus compañeros, muchos reconocieron que no son los únicos que enfrentan dudas, exigencias internas o temores. La ponente explicó que esta “vocecita interna” es parte del ser humano, pero no define la identidad de una persona. Afirmó que cada individuo puede elegir si creerle o no, y que esta elección es clave para dejar de vivir en automático.
Más adelante, habló sobre la diferencia entre reaccionar y elegir. Reaccionar, dijo, es responder desde el estrés o la costumbre; elegir es responder desde la claridad y la intención. Mencionó tres pasos fundamentales para salir del piloto automático: detenerse, respirar y cuestionar. Invitó a los jóvenes a aplicarlos en cualquier situación cotidiana y a preguntarse si lo que sienten y piensan es realmente suyo o un patrón aprendido.
Antes de concluir, guió una visualización. Pidió imaginar dos versiones de sí mismos dentro de tres años: una que continúa viviendo en automático y otra que decide actuar con conciencia. Invitó a los estudiantes a observar cuál versión se siente más alineada con su esencia y a tomar decisiones que los acerquen a ella.
En su mensaje final, Mariana Santana Brizuela afirmó que el propósito de la vida no es sobrevivir, sino habitar plenamente el poder personal. Señaló que las nuevas generaciones tienen un papel esencial en la construcción del futuro y que se necesitan personas presentes, conectadas y conscientes. Agradeció el espacio, se mostró abierta a mantener comunicación con quien lo deseara e invitó a los asistentes a compartir en redes sociales las acciones que realicen para salir del automático.
Mariana Santana Brizuela es Mercadóloga por la Universidad de las Américas de Puebla, con una Maestría en Administración Empresarial por el Tecnológico de Monterrey. Ha colaborado en diversas empresas administrando áreas estratégicas y actualmente se desempeña como coach de vida a través de su marca personal. Cuenta con certificaciones en hipnosis consciente, respiración profunda, programación neurolingüística y neurociencia.
Al cierre de la charla, la maestra Yeni Marmolejo Mariscal, Rectora de la Universidad de Tijuana, entregó un reconocimiento a Mariana Santana por su destacada participación, mientras los asistentes respondieron con un cálido aplauso, celebrando la experiencia compartida.
