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Salud mental, clave en la prevención de adicciones

  • Especialista de CIJ orienta a estudiantes de Psicología en Vida Universitaria

Tijuana, B. C., a 11 de febrero de 2026.- La salud mental es la base del bienestar y un pilar para prevenir el consumo de sustancias. Esta fue la idea central que expuso la maestra Samantha Nieto Pérez, psicóloga de consulta clínica en Centros de Integración Juvenil (CIJ), durante la conferencia que impartió ante estudiantes de Psicología de la Universidad de Tijuana CUT.

La ponente llamó a la comunidad estudiantil a identificar señales de alerta, fortalecer redes de apoyo, buscar información confiable y tomar decisiones informadas para cuidar la mente y el cuerpo, con un mensaje clave: “no hay salud sin salud mental”.

La conferencia «Prevención en adicciones» fue impartida por la maestra Samantha Nieto Pérez, quien asistió como invitada al espacio de Vida Universitaria del CUT para dialogar con estudiantes de la carrera en Psicología del Campus Altamira.

Desde el inicio, la maestra Nieto Pérez recordó que solemos priorizar lo físico como alimentación, sueño, ejercicio, mientras relegamos el cuidado emocional.

Definió la salud mental como un estado integral que permite afrontar el estrés, desarrollar habilidades, aprender y contribuir a la comunidad. Recalcó que nadie “despierta” con un trastorno; antes hay síntomas que, si se normalizan o se ignoran, pueden avanzar hasta requerir intervención multidisciplinaria.

Pidió a las y los estudiantes gestionar sus emociones y practicar autocuidado: rodearse de personas que suman, establecer límites, evitar el pensamiento constante, y acudir a terapia cuando sea necesario.

Subrayó que incluso quienes trabajan en salud mental necesitan supervisión y espacios de apoyo. “No puedes acompañar a otros si no te cuidas”, dijo, e invitó a tomar decisiones con fuentes confiables, lejos de frases hechas en redes sociales o consejos sin sustento.

Al abordar ansiedad y depresión, puntualizó que primero aparecen señales como cansancio persistente, irritabilidad, dolor muscular, dificultades de concentración, somnolencia; desinterés, sensación de vacío, aislamiento y frases de minusvalía. Si cinco o más signos se mantienen por dos semanas, recomendó buscar atención especializada. Rechazó la estigmatización y aclaró que, en algunos casos, la terapia farmacológica es necesaria y debe ir siempre acompañada de seguimiento profesional.

Sobre comportamiento suicida, advirtió que los comentarios de desesperanza, el aislamiento, la despedida de amistades o el desprenderse de objetos valiosos son alertas que deben tomarse en serio. En una crisis, el acompañamiento en silencio y la búsqueda inmediata de ayuda son más efectivos que los discursos de ánimo. Nadie debería quedarse solo ante un riesgo inminente.

Conectó después la salud mental con el consumo de sustancias. Explicó los patrones: experimentación, uso, abuso y adicción, y cómo la tolerancia lleva a elevar dosis para perseguir el mismo efecto. Expuso la clasificación: Depresoras (inhiben el sistema nervioso central): alcohol, cannabis, analgésicos opioides y análogos como el fentanilo. Estimulantes (aceleran el sistema nervioso central): cafeína, nicotina, cocaína, metanfetaminas. Alucinógenas (alteran percepción y pensamiento): hongos, LSD, mescalina, ayahuasca.

Alertó sobre presentaciones disfrazadas o de fácil acceso como son gomitas y brownies con cannabis, vaporizadores con sabores, pastillas coloreadas, y el uso recreativo de jarabes para la tos con dextrometorfano, frecuente en adolescentes por su bajo costo y su efecto disociativo. Recordó que las vías de administración son diversas (oral, nasal, inhalada, fumada, tópica, sublingual, inyectada) y que el desconocimiento aumenta el peligro.

Al detallar factores de riesgo, consideró los individuales (impulsividad, bajo reconocimiento de capacidades, dificultades académicas, malestar emocional, escasas habilidades de comunicación), familiares (historial de consumo, violencia, rechazo, poca supervisión) y sociales (presión del grupo, permisividad, fácil acceso).

A la par, promovió factores protectores: metas a corto, mediano y largo plazo, higiene del sueño, actividad física, alimentación, uso crítico de redes, resiliencia ante pérdidas y cambios, y redes de apoyo activas.

La especialista compartió señales de alerta de consumo: olor a sustancias, ojos rojos o pupilas anórmales, somnolencia o euforia injustificada, habla incoherente o demasiado acelerada, torpeza motriz, cambios drásticos de ánimo, abandono escolar, descuido personal y amistades súbitas. Si tres o más persisten por cuatro semanas, recomendó acudir a servicios especializados.

Ante la pregunta “¿por qué algunas personas consumen y otras no?”, mencionó la combinación de predisposición, ya sea por herencia o por entornos adversos, vulnerabilidad emocional y presión social. Insistió en no compararse, en reconocer recursos personales y en pedir ayuda sin vergüenza.

“Tú decides con quién te rodeas. Las cinco personas más cercanas influyen en tu conducta”, señaló.

Como rutas de atención, la maestra Samantha Nieto destacó los Centros de Integración Juvenil, que cuentan con consulta externa, hospitalización y programas específicos; y el IMSS, que puede emitir una referencia al CIJ a través de Medicina Familiar, lo que facilita acceso al servicio.

Enfatizó que las cuotas de recuperación en consulta externa son accesibles y que, con estudio socioeconómico o referencia institucional, pueden reducirse o exentarse. Recalcó que la ayuda es voluntaria para ser efectiva: el internamiento sin consentimiento suele derivar en recaídas.

La charla cerró con una invitación a informarse, detectar riesgos a tiempo y actuar. “La mejor prevención es la educación”, subrayó. Conocer cómo funcionan las sustancias, reconocer las emociones y sostener redes de apoyo puede hacer la diferencia entre una crisis contenida y una emergencia.

Al finalizar la conferencia, la maestra María del Rosario Armenta Ruiz, coordinadora operativa de la Licenciatura en Psicología, entregó un reconocimiento a la maestra Samantha Nieto Pérez por compartir su experiencia y conocimientos con la comunidad estudiantil de la Universidad de Tijuana.