Neuropsicología forense aporta herramientas para comprender la conducta criminal y fortalecer los procesos judiciales
- Especialista explica cómo el estudio de las funciones cognitivas contribuye a evaluar la responsabilidad penal, la capacidad procesal y el riesgo de reincidencia
Tijuana, B. C., a 15 de octubre de 2026.- La neuropsicología forense permite analizar cómo el funcionamiento del cerebro y los procesos cognitivos pueden influir en la conducta de las personas, aportando elementos científicos para evaluar la responsabilidad penal, la capacidad de enfrentar un juicio y el riesgo de reincidencia. Así lo señaló la maestra Brenda Martínez Cambray durante la conferencia “Neuropsicología criminal”, impartida en el marco del VI Congreso Nacional de Ciencias Forenses “Criminología, Criminalística y Derechos Humanos”, que se desarrolla en la Universidad de Tijuana CUT.
Ante una concurrida asistencia de estudiantes y docentes de la Licenciatura en Ciencias Forenses de los Campus Altamira y Oriente, reunidos en el Salón de Usos Múltiples, la especialista en evaluación, rehabilitación y entrenamiento cognitivo explicó los fundamentos y alcances de esta disciplina, también conocida como neuropsicología forense.
Durante su exposición, Martínez Cambray señaló que esta especialidad integra conocimientos de la neuropsicología cognitiva y del ámbito jurídico para estudiar cómo determinadas alteraciones cognitivas pueden influir en la conducta, la toma de decisiones y la capacidad de una persona para comprender y participar en un proceso legal.
Explicó que uno de los principales campos de actuación de la neuropsicología forense es el ámbito penal, donde contribuye a evaluar factores relacionados con la violencia, la reincidencia delictiva, la presencia de trastornos mentales o de personalidad, así como el impacto de alteraciones neurocognitivas que podrían influir en determinadas conductas.
Asimismo, destacó que esta especialidad también participa en los ámbitos laboral y civil. En el primero, ayuda a determinar secuelas derivadas de enfermedades o accidentes de trabajo que puedan afectar las capacidades cognitivas de una persona; mientras que, en el segundo, permite valorar aspectos relacionados con la tutela de menores, la autonomía personal y la capacidad para desempeñar determinadas actividades de manera segura y funcional.
La conferencista explicó que la evaluación neuropsicológica combina conocimientos de neurología y psicología para analizar tanto el funcionamiento cerebral como los procesos conductuales y emocionales. A través de pruebas especializadas, estudios de imagen y otras herramientas de diagnóstico, los especialistas pueden identificar alteraciones que ayuden a comprender mejor determinados comportamientos.
Entre las funciones más relevantes de la neuropsicología forense mencionó la evaluación de la imputabilidad, es decir, la capacidad de una persona para comprender las consecuencias de sus actos y actuar conforme a esa comprensión. También permite determinar si un acusado cuenta con las facultades cognitivas necesarias para enfrentar un juicio y participar adecuadamente en su defensa.
Otro aspecto relevante es el análisis de la credibilidad de testimonios y declaraciones. Martínez Cambray señaló que los especialistas pueden identificar posibles alteraciones de memoria, daños psicológicos o factores asociados al trauma que influyan en la percepción y el relato de los hechos por parte de víctimas o testigos.
Durante la conferencia también abordó distintas teorías sobre las bases biológicas de la violencia. Explicó que no existe una única explicación para las conductas agresivas, ya que intervienen múltiples factores biológicos, psicológicos y sociales. Entre ellos destacan los modelos relacionados con la agresión reactiva y proactiva, la conducta antisocial y determinadas estructuras cerebrales vinculadas con la regulación emocional y el control de impulsos.
En este sentido, destacó la importancia de regiones como la amígdala y la corteza prefrontal, estructuras que participan en procesos relacionados con la empatía, la toma de decisiones, el autocontrol y la regulación del comportamiento. Alteraciones en estas áreas pueden influir en la forma en que una persona responde ante determinadas situaciones.
Además, explicó que sustancias neuroquímicas como la dopamina y la serotonina intervienen en mecanismos asociados con la recompensa, la motivación y la conducta, factores que pueden influir en ciertos comportamientos cuando interactúan con condiciones personales y ambientales específicas.
La especialista enfatizó que la neuropsicología forense no busca justificar una conducta delictiva ni sustituir el trabajo de las autoridades judiciales. Por el contrario, constituye una herramienta complementaria que permite ampliar el análisis de cada caso desde una perspectiva científica y multidisciplinaria.
Como conclusión, Martínez Cambray destacó que la incorporación del conocimiento neuropsicológico en el ámbito pericial contribuye a una mejor comprensión del comportamiento humano y fortalece los procesos de evaluación jurídica. Sin embargo, subrayó que sus resultados deben interpretarse siempre con rigor científico y en conjunto con otros elementos de investigación.
La conferencia formó parte de las actividades académicas del VI Congreso Nacional de Ciencias Forenses, espacio que reúne a especialistas, docentes y estudiantes para reflexionar sobre las aportaciones de la ciencia al esclarecimiento de los hechos, la procuración de justicia y la defensa de los derechos humanos.
