...

Mujeres que transforman la ciencia: IA, vocación y futuro en Mesa Panel del CUT

  • Especialistas comparten experiencias y proyectos de IA en el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

Tijuana, B. C., a 13 de febrero de 2026.- En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, conmemorado el pasado 11 de febrero, la Universidad de Tijuana CUT realizó la mesa panel «Niñas que sueñan, mujeres que transforman: IA aplicada a la investigación», un encuentro dedicado a destacar el papel de las mujeres en los campos científicos y tecnológicos. La actividad tuvo lugar en el espacio de Vida Universitaria, donde se reunió una amplia comunidad estudiantil interesada en la innovación y la inteligencia artificial.

El evento contó con la participación de estudiantes de las Licenciaturas en Ingeniería en Desarrollo de Software, Ingeniería Industrial, Ingeniería en Tecnologías de la Información y la Comunicación, así como de Comunicación y Publicidad, quienes asistieron con el propósito de escuchar experiencias reales sobre el desarrollo científico y el impacto de la IA en la investigación.

Después de la lectura de semblanzas de las invitadas a cargo de la maestra María Fernanda Galindo Gómez, coordinadora académica de Ingenierías en el CUT, la sesión fue moderada por Dafne Estefanía Díaz Valenzuela, estudiante de quinto cuatrimestre de Ingeniería Industrial en Campus Altamira, subrayó que la ciencia avanza con personas que se atreven a imaginar un mundo distinto, y que las niñas curiosas de hoy pueden convertirse en las mujeres que transforman el mañana.

A lo largo del conversatorio, las ponentes coincidieron en que la IA ya no es promesa futura, sino presente activo en salud, educación, ciudades inteligentes y procesos industriales. Entre anécdotas formativas y logros profesionales, expusieron proyectos, retos y aprendizajes que demuestran que la tecnología cobra sentido cuando mejora la vida de las personas y se sostiene en principios éticos, inclusivos y de rigor académico.

El evento reunió a cuatro especialistas: Dra. Leticia Cervantes Huerta (UABC), Dra. Cynthia Ivette Miramontes Ortega (Instituto Tecnológico de Tijuana), Dra. Karina Raya Díaz (docente de asignatura en CUT) y Dra. Ana Liz Margarita Cabrera García (Universidad Ibero Tijuana). La moderación de Dafne Díaz dio orden y calidez a la conversación: dio la bienvenida, planteó preguntas y condujo un intercambio cercano con la comunidad estudiantil.

Desde el origen vocacional, las invitadas recordaron cómo la curiosidad, los videojuegos, los juguetes mecánicos, los museos de ciencia o una clase decisiva despertaron preguntas que luego se volvieron carreras.

Varias reconocieron que no “nacieron con el chip” científico: fue la curiosidad repetida, la guía de docentes y el apoyo familiar lo que las llevó a estudiar computación, telecomunicaciones, sistemas complejos o cómputo inteligente. Esa cadena de pequeñas chispas, de la consola Nintendo al planetario, del bachillerato técnico al posgrado, terminó encendiendo vocaciones robustas.

En la aplicación de la IA, mostraron ejemplos concretos con beneficio social. Se presentó un asistente para personas sordas que, mediante redes neuronales e interpretación de letras y gestos, ejecuta acciones en el hogar y favorece la inclusión. En salud, describieron modelos neuro-difusos para anticipar hipertensión, sistemas de control inteligente de insulina y ajustes personalizados para marcapasos, recordando que cada paciente requiere soluciones ajustadas a su realidad fisiológica. En gestión de recursos, compararon algoritmos evolutivos y bioinspirados para crear horarios óptimos con múltiples restricciones.

La investigación en redes y sistemas complejos también ocupó un lugar central. Desde arquitecturas multiagente que autogestionan el tráfico de datos y disminuyen el consumo de ancho de banda, hasta análisis de datos sociales que mejoran recomendaciones y toma de decisiones.

Se comentó la importancia de la telecomunicación satelital, el monitoreo de riesgos naturales y la prevención orientada por datos, con el fin de proteger comunidades enteras. Vistas en conjunto, estas líneas confirman que la IA es una herramienta estratégica para estudiar, predecir y optimizar sistemas complejos.

Sobre habilidades clave para incursionar en ciencia apoyada por IA, insistieron en el valor de la programación, la estadística avanzada y una actitud constante de prueba y mejora. Aprender a programar “de verdad”, no solo pedir un código, sino comprender las variables, estructuras y supuestos, permite usar la IA con criterio y no como muleta. La ética, la seguridad digital y la conciencia de los sesgos también son imprescindibles: modelos bien entrenados reducen brechas; modelos sesgados las agravan.

En el terreno de los retos de género, las ponentes recordaron entornos mayoritariamente masculinos, comentarios desalentadores y barreras de acceso a puestos directivos. Lejos de detenerse, convirtieron la resistencia en impulso: estudiaron más, publicaron, lideraron equipos y abrieron espacios a nuevas generaciones. Subrayaron la importancia de aliados, docentes, colegas y familias, y de políticas institucionales que concilien vida personal y trabajo académico, incluyendo la maternidad.

También compartieron estrategias para equilibrar la vida personal con la investigación. La clave: gestión del tiempo, establecer franjas para escribir, experimentar y orientar estudiantes, y construir redes de apoyo entre pareja, familia, amistades, que permitan sostener estancias, congresos y etapas de alta demanda. En tiempos de calma, añadieron, conviene avanzar con un trabajo profundo para amortiguar las temporadas más intensas del semestre.

Mirando al futuro, describieron escenarios deseables: dispositivos de salud más accesibles; ciudades inteligentes que mitiguen el tráfico y optimicen servicios; monitoreo ético del bienestar de personas mayores mediante sensores que detecten caídas o hábitos alimentarios; y, sobre todo, acceso equitativo a la ciencia para niñas y niños en condiciones de vulnerabilidad. Programas de divulgación con materiales simples, del bicarbonato al globo, pueden cambiar expectativas de vida y encender vocaciones.

Un punto sensible fue el buen uso de la IA. La tecnología debe servir a la persona, no al revés. Con entrenamiento responsable, auditoría de sesgos, transparencia y respeto a la privacidad, la IA puede cerrar brechas y potenciar el talento en lugar de atarlo a estereotipos. El llamado fue claro: entender antes de adoptar, preguntar por el beneficio real, y usar la herramienta con criterio y ética.

La reflexión de Dafne Díaz, moderadora del panel, resonó como un abrazo a las y los asistentes: “La investigación y la tecnología no son el futuro, son el presente. Este presente también se construye con la mirada, la sensibilidad y la creatividad de las mujeres. No tienes que tener todas las respuestas hoy; solo seguir preguntando, aprendiendo y no renunciar a tu lugar en la ciencia. Si perteneces aquí, la ciencia también es tuya.”

Como cierre institucional, las invitadas recibieron un reconocimiento de manos de la Mtra. María Fernanda Galindo Gómez, Coordinadora Académica de Ingenierías. La académica agradeció a las panelistas su generosidad y subrayó que su presencia, así como el haber contado con un auditorio atento y participativo, fortaleció el compromiso del CUT con impulsar vocaciones científicas con perspectiva de género, tejiendo comunidad entre aulas, laboratorios y sociedad.