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La alimentación como factor protector en la salud

  • Especialistas promueven hábitos saludables y sostenibles basados en las Guías Alimentarias de México 2025

Tijuana, B. C., a 03 de junio de 2026.- Con el propósito de promover hábitos saludables entre la comunidad estudiantil de la Universidad de Tijuana CUT, el licenciado José Guadalupe Solís, nutricionista con especialidad en salud pública, impartió la conferencia «La alimentación como factor protector», acompañado por las pasantes de la Licenciatura en Nutrición, Perla Yadira Olea y Alexa Fernández.

Durante la exposición llevada a cabo en el espacio de Vida Universitaria con estudiantes y docentes de las Licenciaturas en Ciencias de la Educación y Psicología del Campus Altamira, se abordaron las Guías Alimentarias de México 2025 mediante diez recomendaciones prácticas orientadas a mejorar la salud y fomentar una alimentación sostenible, en un contexto nacional marcado por altos índices de obesidad, diabetes e hipertensión.

Al inicio de la conferencia, las pasantes de Nutrición por el Instituto Pro Salu destacaron el impacto que tiene la alimentación en México, señalando que el sobrepeso y la obesidad representan un problema de salud pública que afecta a todas las etapas de la vida.

De acuerdo con los datos presentados, cuatro de cada diez adultos mayores de 20 años viven con sobrepeso y tres de cada diez con obesidad. Esta situación también se reproduce en adolescentes y niños, lo que incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión en la edad adulta.

En este sentido, también se subrayó que la prevalencia de hipertensión en el país alcanza el 29%, mientras que la diabetes afecta al 17% de la población, lo que equivale a millones de personas. Baja California, en particular, se posiciona como una de las entidades con mayores índices en ambas enfermedades, lo que refuerza la urgencia de abordar el tema desde la prevención.

Como eje principal de la ponencia, se explicó el concepto de alimentación saludable y sostenible, definida como aquella que no solo promueve el bienestar físico, sino que también es accesible, segura, culturalmente adecuada y respetuosa con el medio ambiente. Esta visión integra la necesidad de cuidar los recursos naturales, como el agua y el suelo, para garantizar que las futuras generaciones también tengan acceso a alimentos de calidad.

Asimismo, se describieron las características de una alimentación saludable: debe ser adecuada, equilibrada, variada, inocua, completa y suficiente. Estos elementos permiten cubrir las necesidades nutricionales del organismo y, al mismo tiempo, prevenir enfermedades crónicas.

Durante la exposición de las recomendaciones, se destacó la importancia de promover la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, así como incrementar el consumo de frutas y verduras frescas, preferentemente de temporada y de producción local. Los ponentes señalaron que estos alimentos aportan vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra, además de tener un menor impacto ambiental.

De igual manera, se hizo énfasis en el consumo de leguminosas como frijoles, lentejas y garbanzos, considerándolos una fuente accesible y nutritiva de proteínas, fibra y minerales. También se recomendó incluir cereales integrales como base de la alimentación diaria, ya que proporcionan la energía necesaria para las actividades cotidianas.

Por otro lado, se invitó a reducir el consumo de carnes rojas y productos ultraprocesados, debido a su relación con enfermedades cardiovasculares y cáncer. En su lugar, se sugirió optar por alimentos de origen vegetal o proteínas como pescado, pollo y leguminosas. En este mismo sentido, se promovió disminuir la ingesta de bebidas azucaradas y aumentar el consumo de agua como principal fuente de hidratación.

Otro de los puntos abordados fue la necesidad de evitar el consumo excesivo de alcohol y de fomentar la actividad física regular, recomendando al menos 150 minutos de ejercicio moderado a la semana. Estas prácticas contribuyen a mejorar la salud física, mental y emocional de las personas.

Además, se resaltó el valor social de la alimentación, al recomendar compartir los alimentos en familia o con amigos, lo que fortalece los vínculos afectivos y favorece la adopción de hábitos saludables. En este contexto, se presentó el «Plato del Bien Comer» actualizado, que integra de manera visual las recomendaciones para una dieta equilibrada.

Durante la sesión también se generó un espacio de diálogo con estudiantes, quienes reflexionaron sobre la importancia de la educación integral y el papel que tiene la nutrición en el aprendizaje y desarrollo personal. Se coincidió en que la formación en salud no debe limitarse al ámbito clínico, sino integrarse en la docencia para promover estilos de vida saludables desde temprana edad.

Finalmente, el licenciado José Guadalupe Solís destacó la relevancia del trabajo interdisciplinario entre profesionales de la salud y la educación, señalando que la colaboración entre áreas puede generar un impacto positivo en la población. Asimismo, invitó a los asistentes a realizar cambios progresivos en sus hábitos, iniciando con pequeñas acciones diarias que contribuyan a mejorar su bienestar.

La conferencia concluyó con un llamado a tomar decisiones informadas sobre la alimentación, reconociendo que, más allá de una necesidad básica, comer es también un acto cultural, social y de autocuidado.

Al concluir la conferencia «La alimentación como factor protector», tanto el licenciado José Guadalupe Solís como las pasantes de Nutrición, Perla Yadira Olea y Alexa Fernández, recibieron un reconocimiento por parte de la Coordinación Académica de Ciencias de la Educación y Psicología del CUT, en agradecimiento por compartir su experiencia y conocimiento con la comunidad estudiantil de esta institución.