Ing. Lourdes Delgadillo comparte una vida de retos y logros en la Semana de la Mujer
- Comparte su experiencia como pionera en la Ingeniería y en la Universidad de Tijuana
Tijuana, B.C., 6 de marzo de 2026.- La Universidad de Tijuana CUT concluyó la Semana de la Mujer 2026 «Valentía y acción. La huella de las mujeres en la ciencia, el arte y la sociedad» con una charla que puso en el centro la experiencia de vida y el rigor profesional a través del testimonio de la ingeniera química María de Lourdes Delgadillo Esparza, académica pionera de la Universidad de Tijuana CUT.
Impartió la conferencia «Experiencia de vida: la formación y desarrollo profesional de la ingeniería», en el espacio de Vida Universitaria ante estudiantes de las Licenciaturas en Administración, Contador Público, Ingeniería en Desarrollo de Software, Ingeniería Industrial, Ingeniería en Tecnologías de la Información y la Comunicación, así como en Comercio Exterior y Legislación Aduanera.
La maestra Priscila Silva López, coordinadora de Difusión Cultural del CUT, mencionó que la Semana de la Mujer, fue un reconocimiento a “las mujeres que trabajan día a día para transformar nuestra sociedad”.
Recordó que entre las actividades realizadas del 2 al 6 de marzo tuvo lugar un diálogo con una diseñadora de moda, se tuvo el testimonio de enfermeras que atienden a personas en situación de calle y tuvo lugar un taller de bordado, como parte de una conmemoración que también honra a las alumnas que hoy trazan su propio proyecto de vida.
Priscila Silva dio la bienvenida a la invitada especial al destacar su cercanía histórica con la institución. Señaló que la universidad se honra en recibir nuevamente a una maestra muy querida, egresada de Ingeniería Química de la UNAM, con una larga trayectoria en la educación y en la práctica profesional. “Nos complace tenerla de regreso en esta casa”, expresó.
La ingeniera Lourdes Delgadillo llevó a las y los jóvenes a sus inicios como estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México, creó sedes descentralizadas cuando Ciudad Universitaria ya no daba abasto, y ella cursó en FES Cuautitlán entre 1976 y 1981.
Proveniente de una familia numerosa, recordó que en su entorno de “provincia” a las mujeres se les alentaba a estudiar solo primaria y carrera comercial; aun así, perseveró y encontró en el apoyo de su padre el impulso decisivo para aspirar a una carrera profesional.
Narró cómo un telegrama confirmó su ingreso al área de Ciencias Químicas y cómo esa oportunidad redefinió su horizonte personal. “Me encanta aprender, actualizarme y entender cómo hacer las cosas mejor”, dijo, planteando desde el principio el valor de la curiosidad como brújula.
Durante el primer año, tronco común de Ciencias Químicas, la ingeniera evocó la emoción de los laboratorios, donde aprendió a pensar científicamente: preparar soluciones, observar reacciones, reportar resultados y formular preguntas. No eludió los tropiezos: relató un extraordinario de Física que aprobó, experiencia que la llevó a estudiar con una disciplina aún más rigurosa.
A partir del tercer semestre, el impacto de género se volvió más evidente: grupos de 50 estudiantes con apenas dos o tres mujeres, y en cursos avanzados salones de 20 a 25 donde en ocasiones era la única alumna. Frente a ello, formó un círculo de estudio con seis compañeros y otra mujer, una red de acompañamiento que le permitió sostener el paso y compartir saberes.
Sin sensacionalismos, habló del acoso que enfrentaron algunas estudiantes por parte de docentes, y de cómo entre compañeras se cuidaban, al tiempo que respondía con trabajo sólido y resultados.
Reivindicó la importancia de la seguridad industrial en laboratorios y plantas piloto, desde el calzado de casquillo hasta la vestimenta adecuada, entendiendo que la profesión se ejerce también desde la prevención.
Subrayó que la Ingeniería Química es integral: dialoga con la mecánica, la eléctrica y la gestión de procesos. En el tramo final de la licenciatura cursó Diseño de Reactores I y II, y se inició en programación con una IBM 360 y tarjetas perforadas, acercamiento temprano a herramientas que más tarde ampliará con FORTRAN y Visual Basic.
El cierre de su formación universitaria dejó una cifra que habla de la exigencia académica. De alrededor de 650 estudiantes que comenzaron Ingeniería Química, egresaron once. Compartió sin solemnidad sus primeras experiencias laborales en Ingeniería Panamericana, una firma que entregaba proyectos “llave en mano” y donde aprendió del trabajo interdisciplinario.
En 1981 obtuvo una beca del Conacyt y del Instituto de Investigaciones Eléctricas (IIE) para desarrollar su tesis en Mexicali, centrada en ingeniería ambiental con una planta piloto. Ahí constató, dijo, un entorno del noroeste del país más receptivo con la participación de las mujeres, y profundizó su gusto por la investigación aplicada como vía para proponer métodos, resolver problemas y generar evidencia.
De vuelta en el centro del país, se incorporó a la Secretaría de Desarrollo Urbano, Vivienda y Ecología, donde coordinó proyectos a nivel nacional con plaza de jefa de oficina. Explicó a las y los asistentes la lógica de los tabuladores en el sector público y cómo, pese a las escalas salariales, los ascensos suelen ser más difíciles para las mujeres por sesgos asociados a la maternidad o al estado civil.
Más adelante se sumó a la Comisión Federal de Electricidad en Cerro Prieto, donde describió con claridad la geotermia: extracción de fluidos a gran profundidad, despresurización y aprovechamiento del vapor en turbinas para generar electricidad. En todas esas etapas, reiteró, la combinación de técnica, disciplina y trabajo en equipo fue decisiva.
La conversación se volvió cercana cuando abordó la maternidad y su impacto profesional. Reconoció que la conciliación fue compleja y que la clave estuvo en el apoyo familiar, especialmente de su esposo y de su hijo mayor, lo que le permitió continuar en aula, gestión y posgrados.
Además, relató su vínculo con el Maestro Jesús Ruiz Barraza, a quien conoció antes de integrarse al proyecto educativo que daría origen al Centro Universitario de Tijuana (CUT), hoy Universidad de Tijuana. En 1992 se incorporó formalmente a la institución, participó en áreas administrativas y académicas, y fue parte de los inicios del logotipo y del diseño de programas de informática, contribuyendo a construir una cultura organizacional enfocada en servicio y excelencia.
A las y los estudiantes de Ingenierías, Administración, Comercio Exterior y Legislación Aduanera, la ingeniera Delgadillo les dejó consejos prácticos: “no se limiten a su plan de estudios, complementen su formación con gestión, normatividad, idiomas y tecnologías”.
Recalcó que la investigación no es exclusiva de laboratorios; también se investiga en lo administrativo y en lo educativo cuando se buscan mejores métodos para resolver retos. “Las amistades y alianzas que construyen en la universidad duran décadas”, dijo, e invitó a cultivar redes basadas en respeto y colaboración. El auditorio respondió con preguntas que abrieron perspectivas sobre liderazgo femenino y desarrollo profesional en el aula y la industria.
Como cierre de su ponencia, compartió una reflexión para llevarse a casa: “¿Qué es lo que buscamos las mujeres? ¿Ser iguales o tener igualdad?” La frase quedó flotando como invitación a distinguir entre uniformidad y equidad, y a seguir abriendo espacios con talento y principios.
Antes de finalizar, expresó su gratitud por volver “a su casa” y animó a cada generación a asumir el estudio como hábito de vida. Su historia, apuntó, no se explica sin el esfuerzo compartido con colegas, familia y mentores, y sin la convicción de que la disciplina sostiene los sueños.
La Rectora de la Universidad de Tijuana, maestra Yeni Marmolejo Mariscal entregó el reconocimiento institucional a la conferencista y destacó su papel fundacional: “Es para mí un honor estar este día con ustedes y con la Ingeniera Lourdes Delgadillo. La ingeniera fue la primera persona, la primera mujer que contrató el Profesor Jesús Ruiz Barraza para esta universidad”.
Añadió que, en la Universidad de Tijuana, la mayoría de las áreas están lideradas por mujeres desde admisiones, orientación educativa, preparatoria y universidad, testimonio de una convicción educativa que se vive a diario. A nombre del CUT, otorgó un reconocimiento y obsequio especial a la ingeniera y doctora en Educación María de Lourdes Delgadillo Esparza por impartir la conferencia «Experiencia de vida: la formación y desarrollo profesional de la ingeniería» en el marco de la Semana de la Mujer 2026 «Valentía y acción. La huella de las mujeres en la ciencia, el arte y la sociedad».
