...

Bajo el agua también hay evidencia: exerto revela los retos de la criminalística subacuática

  • Salvador Guzmán López destaca el uso de tecnología especializada y protocolos rigurosos para preservar indicios en entornos acuáticos.

Tijuana, B. C., a 16 de octubre de 2026.- La adecuada localización, recuperación y preservación de evidencias en ríos, lagos, presas, albercas y zonas marítimas puede marcar la diferencia en el esclarecimiento de una investigación judicial, afirmó el maestro Salvador Guzmán López, perito criminalista de la Fiscalía General de la República (FGR), durante la conferencia «Criminalística Subacuática», donde destacó la importancia de aplicar protocolos especializados para garantizar la integridad de los indicios hallados en entornos acuáticos.

La actividad formó parte del programa del VI Congreso Nacional de Ciencias Forenses «Criminología, Criminalística y Derechos Humanos», que se realiza en la Universidad de Tijuana CUT, y reunió a estudiantes y profesionistas interesados en conocer una de las áreas más especializadas de la investigación pericial.

Con cerca de 26 años de experiencia en el ámbito forense, Guzmán López explicó que la criminalística subacuática requiere procedimientos distintos a los empleados en escenarios terrestres, debido a las condiciones particulares que presenta el medio acuático y a los efectos que éste puede tener sobre la evidencia.

Durante su exposición, señaló que en cuerpos de agua pueden localizarse armas de fuego, casquillos, vehículos, embarcaciones y otros objetos relacionados con hechos posiblemente delictivos. Por ello, subrayó la necesidad de que las labores de búsqueda y recuperación sean realizadas por personal capacitado, utilizando técnicas especializadas que permitan preservar las características originales de los indicios.

El especialista destacó que factores como la profundidad, las corrientes, la temperatura, la salinidad, el nivel de acidez y la visibilidad del agua pueden influir en el estado de conservación de las evidencias. Estas condiciones representan desafíos importantes para los peritos, ya que pueden afectar rastros biológicos, huellas dactilares y otros elementos fundamentales para una investigación.

Asimismo, explicó que toda intervención debe iniciar con la protección y evaluación del lugar, seguida de una observación detallada y la documentación precisa de las condiciones en que se encuentran los indicios. De igual manera, enfatizó la importancia de evitar manipulaciones innecesarias antes de realizar su fijación, recuperación y embalaje conforme a los protocolos establecidos.

Guzmán López detalló que el procesamiento de evidencias subacuáticas comprende diversas etapas, entre ellas la identificación, fijación, recuperación, embalaje y documentación de la cadena de custodia. Este procedimiento permite mantener un registro puntual de cada indicio desde su localización hasta su análisis en laboratorio, garantizando su autenticidad y valor probatorio.

Durante la conferencia también abordó el uso de tecnología especializada para las labores de búsqueda e investigación, entre ella cámaras subacuáticas, sistemas de posicionamiento global (GPS), ecosondas, detectores de metales y equipos de respiración autónoma. Estas herramientas facilitan la localización de objetos sumergidos y permiten documentar con precisión las condiciones del hallazgo, incluso en escenarios de baja visibilidad.

Otro de los aspectos que destacó fue la importancia del trabajo multidisciplinario. Explicó que las investigaciones subacuáticas requieren la coordinación entre peritos, buzos especializados y organismos de apoyo como la Marina, cuerpos de bomberos y Protección Civil, a fin de desarrollar operaciones seguras y eficientes sin comprometer la integridad de los participantes ni de las evidencias.

Como parte de su intervención, compartió experiencias derivadas de investigaciones realizadas en embarcaciones y zonas marítimas, casos que ejemplificaron la relevancia de aplicar metodologías científicas para documentar y analizar los hallazgos encontrados bajo el agua.

Finalmente, el ponente invitó a las y los estudiantes a explorar las oportunidades de formación que ofrece esta especialidad, la cual demanda conocimientos en criminalística, buceo, búsqueda y rescate, manejo de equipo tecnológico y procesamiento de indicios. Señaló que la capacitación continua y la actualización profesional son fundamentales para responder a los desafíos que plantea este campo de las ciencias forenses.

La conferencia permitió a los asistentes conocer el alcance y la complejidad de la criminalística subacuática, una disciplina que combina conocimiento científico, tecnología y trabajo especializado para contribuir al esclarecimiento de los hechos y al fortalecimiento de la procuración de justicia.