Alerta especialista sobre el reclutamiento de menores por parte del crimen organizado
- Destaca la importancia de fortalecer los vínculos familiares y las oportunidades de desarrollo para prevenir la captación de jóvenes.
Tijuana, B. C., a 16 de octubre de 2026.- El reclutamiento de niñas, niños y adolescentes por parte del crimen organizado es una problemática social que demanda acciones de prevención, fortalecimiento familiar y mayores oportunidades de desarrollo para las juventudes, señaló la licenciada en Criminología, Lizeth Ortiz Huerta, durante la conferencia «Cuando la violencia recluta: la realidad detrás del reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes», durante las actividades del VI Congreso Nacional de Ciencias Forenses de la Universidad de Tijuana CUT.
Ante estudiantes y académicos, la especialista explicó que diversos factores sociales, familiares y económicos pueden incrementar la vulnerabilidad de los menores de edad, facilitando que sean captados por grupos delictivos.
Ortiz Huerta cuenta con experiencia en proyectos de prevención del delito y las violencias, además de desempeñarse como coordinadora de proyectos educativos en la Sociedad de Criminología (SOCFOR). Su trabajo con adolescentes y familias le ha permitido conocer de cerca las circunstancias que pueden influir en la incorporación de jóvenes a actividades ilícitas.
Durante su exposición, destacó que el reclutamiento no siempre ocurre mediante el uso de la fuerza o amenazas directas. En muchos casos, explicó, los grupos criminales identifican necesidades económicas, afectivas o familiares y se acercan a los adolescentes mediante ofrecimientos de dinero, protección, amistad o aparentes oportunidades para mejorar su calidad de vida.
La especialista señaló que problemáticas como la violencia familiar, el abandono, la falta de redes de apoyo y la necesidad de contribuir al sustento económico del hogar pueden aumentar el riesgo de que las y los jóvenes sean captados por organizaciones delictivas. Estas circunstancias son aprovechadas para generar vínculos de confianza que posteriormente derivan en la participación en actividades ilegales.
Asimismo, advirtió que las redes sociales, los videojuegos y los círculos de amistad pueden convertirse en espacios utilizados para el acercamiento y la captación de menores. A través de favores aparentemente inofensivos o relaciones de confianza, algunos adolescentes pueden ser involucrados gradualmente en conductas delictivas de las que posteriormente resulta difícil desvincularse.
Ortiz Huerta explicó que las formas de reclutamiento varían de acuerdo con las condiciones sociales y culturales de cada región, por lo que consideró fundamental analizar las características particulares de cada comunidad antes de implementar estrategias de prevención.
Otro de los temas centrales de la conferencia fue la necesidad de evitar la criminalización automática de las y los adolescentes involucrados en actividades ilícitas. En este sentido, aclaró que comprender el contexto en el que se desarrollan estos casos no implica justificar conductas delictivas, sino identificar los factores que influyen en ellas para intervenir de manera oportuna y prevenir que más jóvenes enfrenten situaciones similares.
Con base en su experiencia en proyectos educativos y talleres dirigidos a adolescentes en conflicto con la ley, señaló que la falta de apoyo familiar, así como las dificultades para continuar con los estudios, pueden limitar significativamente las oportunidades de desarrollo. En algunos casos, explicó, los grupos delictivos ofrecen a los jóvenes un sentido de pertenencia, reconocimiento o poder que no encuentran en otros entornos.
Por ello, enfatizó la importancia de fortalecer la comunicación entre madres, padres e hijos, mantener un acompañamiento constante durante su desarrollo e identificar oportunamente cambios de conducta o relaciones que puedan representar factores de riesgo. También destacó la necesidad de que las familias participen activamente en la educación y el entorno cotidiano de los menores.
La criminóloga afirmó que la prevención debe comenzar mucho antes de que los adolescentes tengan contacto con actividades delictivas. Entre las acciones prioritarias mencionó el fortalecimiento de los vínculos familiares, la permanencia escolar, la promoción de amistades positivas, la atención de problemáticas relacionadas con el consumo de sustancias y la construcción de proyectos de vida sólidos.
Aprovecho este espacio para exhortar a las y los estudiantes de Ciencias Forenses y de otras disciplinas a ampliar su preparación académica y reconocer que su labor profesional también puede contribuir a la prevención de las violencias. Asimismo, destacó la importancia del trabajo comunitario, el análisis de factores de riesgo y la colaboración entre instituciones educativas, familias y sociedad para generar entornos más seguros para niñas, niños y adolescentes.
Concluyó que la prevención del reclutamiento requiere estrategias integrales adaptadas a las necesidades de cada comunidad, así como profesionistas comprometidos con la construcción de mejores oportunidades para las nuevas generaciones.
