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Protocolo de Estambul: una herramienta clave para investigar y documentar la tortura

  • La especialista destacó el papel de las ciencias forenses en la documentación de la tortura, la protección de los derechos humanos y el acceso a la justicia.

Tijuana, B. C. a 17 de octubre de 2026.- La importancia del Protocolo de Estambul como herramienta para investigar y documentar eficazmente posibles actos de tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes fue el tema central de la conferencia impartida dentro del programa del 6TO Congreso Nacional de la licenciatura en ciencias forenses por la Dra. María Guadalupe Licea Castellanos, especialista en medicina legal, criminología y derechos humanos, quien destacó la participación de las ciencias forenses y la correcta recopilación de evidencias para contribuir al esclarecimiento de los hechos y garantizar el acceso a la justicia.

La ponente es médica general egresada de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), campus Tijuana; cuenta con una especialidad en Medicina Legal por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), una maestría en Criminología, una licenciatura en Derecho y un doctorado en Derechos Humanos. A lo largo de su trayectoria, ha trabajado en instituciones de procuración de justicia como perito en criminalística y médico forense, además de desempeñarse como docente universitaria, perito auxiliar del órgano de administración judicial y perito particular.

Durante su exposición, explicó que el Protocolo de Estambul, elaborado bajo el marco de las Naciones Unidas, establece directrices internacionales para investigar y documentar posibles casos de tortura. Señaló que su aplicación requiere comprender las circunstancias en las que ocurrieron los hechos y adaptar los procedimientos al contexto de cada región, sin dejar de lado los estándares internacionales de derechos humanos.

La especialista subrayó que la tortura no se limita a las agresiones físicas, ya que también puede manifestarse mediante amenazas, intimidación y otras formas de violencia psicológica destinadas a obtener confesiones, información o incriminaciones. Por ello, advirtió que la ausencia de lesiones visibles no descarta la posibilidad de que una persona haya sido víctima de tortura.

En este sentido, destacó que la investigación debe realizarse desde una perspectiva multidisciplinaria, con la participación de profesionales de la medicina, la psicología, la psiquiatría forense, el derecho y la criminalística. Cada especialidad aporta elementos para analizar los testimonios, identificar posibles daños físicos y psicológicos y establecer el grado de concordancia entre los hallazgos y los hechos narrados por la persona afectada.

Finalmente, la Dra. María Guadalupe Licea Castellanos invitó a los asistentes a fortalecer sus conocimientos sobre los protocolos de actuación y a comprender que la investigación forense va más allá de identificar lesiones o recolectar indicios: implica reconstruir los hechos con bases científicas, proteger la dignidad humana y contribuir a que las víctimas sean escuchadas.

Con esta conferencia, se destacó la importancia de la formación especializada y el trabajo coordinado entre las distintas disciplinas para mejorar las investigaciones, evitar la impunidad y favorecer una procuración de justicia con pleno respeto a los derechos humanos.