12 Oct 2017

CUT Universidad reconoce al rescatista Fidel Gómez Ponce

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CUT Universidad reconoce al rescatista Fidel Gómez Ponce

  • También recibe condecoración su compañero canino Rosie

Tijuana, B. C., a 12 de octubre de 2017.- La Universidad de Tijuana CUT entregó un reconocimiento especial al Maestro Fidel Gómez Ponce, catedrático de esta casa de estudios, así como de una medalla a su compañero canino Rosie, por su reciente participación en tareas de rescate en la Ciudad de México después del sismo del pasado 19 de septiembre.

En el Salón de Usos Múltiples del Campus Altamira se reunieron alumnos de las diferentes Licenciatura, directivos, docentes y administrativos de la Universidad de Tijuana CUT, para reconocer el trabajo de rescatistas del binomio canino formado por Fidel Gómez y Rosie, esta última, en todo momento se mantuvo amigable y juguetona.

Al compartir su experiencia como rescatista, Fidel recordó que su labor como voluntario en un grupo de rescate la inició hace más de 20 años atrás, en ese trayecto surge la oportunidad de especializarse como manejador canino, área en la que se desempeña desde hace 15 años. Rosie, es una perrita labrador de 8 años, es el segundo canino en la región noroeste del país certificado con estándares internacionales otorgados por la National Disaster Search Dog Fundation, en coordinación con la Agencia Federal de Administración de Emergencias (SEMA, por sus siglas en inglés), y su adiestramiento tiene un costo aproximado a los 20 mil dólares.

Comentó que en Tijuana desde hace aproximadamente 13 años se ha hecho un gran esfuerzo por integrar un grupo especializado, se han adquirido herramientas, se ha capacitado al personal, entre otros instrumentos especializados como los perros de rescate: Rosie y Max, los únicos dos caninos certificados con estándares internacionales en la región noroeste del país.

 

Sin embargo, al llegar a la Ciudad de México para apoyar en la búsqueda y rescate de sobrevivientes, su trabajo “fue un poquito complicado”, dijo Fidel Gómez al puntualizar que si bien hubo muchos voluntarios por parte de la comunidad para rescatar a sus seres queridos atrapados entre los escombros, lamentablemente la coordinación por parte de las autoridades fue muy limitada.

“Y créanme que a mí me lleno de mucha alegría el ver tanta unidad y compromiso” expuso el también Director del Instituto de Capacitación y Adiestramiento Profesional en Tijuana.

Recordó que como sucedió en 1985, la sociedad mexicana se volvió a unir porque ya se sabía cómo responder, esto no fue por ningún programa de la autoridad, por el contrario, lamentó que las autoridades en todo este tiempo no se han preocupado por tener el conocimiento necesario para enfrentar una situación como un sismo.

Esta ayuda desbordada de la comunidad en algún momento perjudicó un trabajo eficiente por parte de los grupos rescatistas, pues no se les dio oportunidad de responder en las primeras 72 horas para realizar una búsqueda minuciosa en los edificios colapsados, y cuando el personal de la Marina Armada de México tomó el control se les restringió el acceso a todos por igual.

“Al grado de negar el acceso a los grupos que llevábamos herramienta especializada y a los binomios caninos”, sostuvo Gómez Ponce, lo que reflejó una falta de preparación por parte de la autoridad, así como desconocimiento de los sistemas y protocolos que se han desarrollado para trabajar de manera conjunta.

 

Explicó que la autoridad enfrentó dificultades de coordinación con los grupos nacionales de rescate.  A esta situación, se suma el arribo de los grupos internacionales quienes para mantener su certificación, necesitan responder a emergencias fuera de su país y, al ocurrir el sismo en México, éste se convierte en el lugar ideal para justificar su trabajo, con lo que garantizan el recibir fondos económicos de organismos internacionales.

Ante este panorama, la autoridad implementa una política de apoyo diplomático, “una atención VIP” para favorecer a los rescatistas extranjeros, mientras a los grupos mexicanos se les niega el acceso y hasta se les llegó a desplazar. “Entonces ya sabrán cómo nos sentíamos nosotros como mexicanos cuando la autoridad federal nos estaba negando el acceso y la oportunidad de ayudar a nuestros hermanos”, subrayó el catedrático de la Universidad de Tijuana CUT.

Señaló que a pesar de esta situación desagradable no puede criticar negativamente esta experiencia vivida en la Ciudad de México, porque de ella rescata que la sociedad adopta una conciencia y su propia dinámica de cómo responder ante una situación de desastre. Además, tiene claro que de esta experiencia se debe seguir aprendiendo y como sociedad saber ubicarnos.

Un sismo, dijo, en cuestión de minutos, puede cobrar la vida de muchas personas en comparación con el daño que ocasiona la inseguridad en un año. En la Ciudad de México más de 350 personas perdieron la vida en los primeros 30 minutos posteriores al sismo y ante estos fenómenos naturales la única oportunidad que se tiene es a través de la educación y la prevención.

 

En el caso particular de Tijuana, es una ciudad que está rodeada de fallas sísmicas por todos lados, y no se ha tenido ningún sismo que permita entender que tan agresivas pueden llegar a ser esas fallas, sólo se han tenido algunos movimientos pequeños y moderados pero ninguno como el ocurrido en Mexicali en 2010 ni como el acontecido en la Ciudad de México el pasado 19 de septiembre.

Como docente de la Universidad de Tijuana CUT, Fidel Gómez asumió el compromiso de ofrecer un curso de primeros auxilios y rescate a la comunidad estudiantil, para generar conciencia sobre el fenómeno de los sismos y de las inundaciones, que es a lo que se está expuesto en esta ciudad fronteriza.

“No se trata de generar pánico, simplemente es entender cuál es el riesgo a que nos exponemos en nuestro entorno familiar y laboral, para diseñar los mecanismos y estar seguros”, concluyó.